A los veintipocos tuve problemas serios

2017_04_29_21_42_32_0001.jpg

2017_04_29_21_42_32_0002.jpg

«Dijiste que ser un tipo normal era una de tus grandes fortalezas como escritor. A mí eso me pareció brillante, pero ¿qué querías decir?

Creo… A los veintipocos tuve problemas serios. O sea, los estudios me habían ido realmente bien. La lógica y la semántica y la filosofía se me daban bien. Y tenía el serio problema de creerme más inteligente que los demás. [Un motivo para imitar.] Y pienso que si escribes desde la posición de creerte más inteligente que los demás, acabas o bien siendo condescendiente con el lector, o tratándolo con altanería, o jugando con él, o pensando que el objetivo es demostrar lo inteligente que eres.

Y lo que me pasó fue que en esa década pasé por una serie de malos rollos que me hicieron darme cuenta de que no era tan inteligente. Me di cuenta de que no era tan inteligente como creía ser. Y me di cuenta de que muchas otras personas, incluso personas sin demasiados estudios, eran la hostia de más inteligentes de lo que yo pensaba que eran. Se me, ¿cómo se dice?, bajaron los humos, en cierto sentido, creo. Y, esto… y lo raro es descubrir, o sea, si ves más fondo, ya sabes. O, no sé, la prosa es más hermosa o menos fría o lo que sea, yo…

[…]

O sea, la mayoría de nuestros pensamientos no son nada interesantes. En su mayoría son tan sólo confusos.»

DFW a la grabadora de David Lipsky que transcribió en Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo,  joyita publicada por Pálido Fuego, 2017.