Adquisiciones: setiembre de 2016

El viernes me acerqué al apartado a recoger todo lo que había. Después de una semana frenética, donde Correos seguía sin abrir por la tarde, no tuve más remedio que esperar al día 16 para rescatar tres libros.Por la mañana trabajo y a Correos esta circunstancia le da igual. En España ese es nuestro ritmo… Allí permanecían encerrados en un minúsculo apartado de correos todos mis libros, incluso la biblia Vollmann.

img_20160917_204426He decidido plasmar con una fotografía y unas pocas palabras lo que ha entrado este mes. Creo que es una manera de fomentar la lectura.

Vamos allá. Empiezo con Ariel, de Rodó (Espasa-Calpe, 1971). Es una obra que descubro y me seduce cuando abordo un tema de literatura hispanoamericana. Me llamó la atención que estuviese prologada por Clarín y que la obra entera sea un libelo contra el utilitarismo sajón que se opone a la vieja cultura grecolatina. ¡Escrita en 1900!

img_20160917_205402La segunda pieza es de un desconocidísimo Daniil Jarms: Me llaman capuchino (Automática Editorial, 2012).  Desconocidísimo por mí. Sé que este blog es leído por gentes muchísimo más cultas que yo y quizás por ese motivo Jarms no les sea tan extraño. A mí sí. Nunca había escuchado el apellido de este escritor. ¿Cómo lo descubro? ¡En Instagram! y gracias a una foto y al texto que escribe la traductora Marta Rebón. Y es ese texto de Marta el que lo despierta todo en mí. Nada, tiento a Uniliber y efectivamente, allí está: a nueve euros más uno de gasto de envío. En casa. Con muchísimas ganas de leerlo. En la contra se lee: «Los relatos de Jarms son un testimonio sin igual de la vida bajo el régimen estalinista. Con dosis idénticas de dura realidad y del humor más brutal, el autor nos muestra una serie de estampas inclasificables de personajes y situaciones increíbles. Entre estas páginas encontraremos desde pepinos que se transforman en armas homicidas a viejas que saltan de las ventanas, pasando por encendidos patriotas, criminales confesos o incluso a Pushkin y a Gógol».

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img_20160917_204923El tercer libro desquilibró el presupuesto de libros de agosto y setiembre pero haré malabares hasta final de año… Quería tener -cuando lo saqué del hueco del apartado postal me vino la palabra a la cabeza- la ¡biblia Vollmann! La familia real tiene 1051 páginas y las intuyo todas deliciosas. Editada en Pálido Fuego. No se pierdan lo que José Luis Amores, traductor, editor y crack, escribe aquí, en su web: «Esta es la historia de Caín y Abel en San Francisco a finales de la década de 1990…». Si no tienes ni idea de quién es Vollmann te remito a la entrevista que está vinculada al final de este post. Después solo quieres leer cómo escribe el tipo y reírte de toda la «rentrée» que te quieren hacer leer. Solo Dios basta y en este caso, vale el parafraseo: «Solo Vollmann basta».

PD: Con el libro de Vollmann, y como obsequio, la editorial incluía un librito de relatos titulado Astronautas en la Isla Mínima. Diez relatos de cine, editado por Miguel Ángel Oeste en Pálido Fuego. Los relatos están escritos por: Santi Amodeo, Pablo Aranda, Víctor del Árbol, Juan Bonilla, Ángel Castro, Rafael Cobos, Garriga Vela, Sara Mesa, Alberto Rodríguez y Daniel Ruiz García. Quede escrita esta información.

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