La weltanschauung de cada uno depende de su puesto en el “cosmos”

HOY HE LEÍDO un tuit de Gonzalo Torné, que citaba a Manuel Vilas:

Dos minutos después LEÍ este otro tuit, a modo de ejemplo, que concretaba de qué iba Vilas:

Y de repente recordé un texto que LEÍ AYER,  un fragmento de la página 135 de la edición de 1978 de Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos:

«Con regocijo, con júbilo, con prisa, con excitación verbigerativa, con unánime impresión difusa de ser muy inteligentes, se precipitaban los invitados en los dominios del agilísimo criado y se posaban luego en posturas diversas, ya sobre los asientos de las butacas gigantescas, ya sobre los brazos y respaldos de las mismas que eran capaces de dar confortable acomodo a los pájaros culturales que encaramados en tales perchas y con un vaso de alpiste en la mano, lanzaban sus gorgoritos en todas direcciones, distinguiéndose entre sí las voces más que por su contenido específico, por el matiz sonoro de los trinos. El “¡Qué fácil se le entiende!” era muy pronunciado por aves jóvenes de rosado pico apenas alborotadores y hasta humildes, incrédulas de su fácil vuelo hasta las ramas más bajas del árbol de la ciencia; el “Le ha seguido perfectamente” indicaba un grado más en el escalón de la autosuficiencia y en quién lo profería, al mismo tiempo que agradecimiento, aprobación hacia la manera de explicar sus verdades el filósofo; el “Está mejor que nunca” era un graznido ronco de conocedor que cata las frutas del árbol y sabe si son aguacates, mangos, piñas u otra especie de tropical infrutescencia, al par que dictamina si el grado de maduración es el óptimo y si en el desembuche y pelado de la materia ofrecida se han seguido las reglas del buen gusto; el que afirmaba “Lo de la manzana ha sido genial, nadie ha explicado con tanta precisión y tanta claridad que la weltanschauung de cada uno depende de su puesto en el “cosmos”, era ya un gran pájaro sagrado de vuelo nocturno, búho sapietnísimo definitivamente instalado en lo más umbrío de la copa».

Después LEÍ más. Después leí un análisis en dos párrafos de Montserrat Escartín al texto de Luis Martín Santos, con los que quiero coser los tuits de Gonzalo Torné y el fragmento de Tiempo de silencio:

«El presente texto, con una evidente dificultad debida al barroquismo léxico y a la especial construcción del mismo, plantea a través de una narración descriptiva la impresión ridícula que produce en el ánimo del autor la conducta de un grupo de intelectuales en una conferencia filosófica, sentimiento que traduce en un tono irónico constante y en un sistemático proceso degradativo de dichos personajes mediante un tratamiento animalizador. Dicho proceso se lleva a cabo gracias a una constante visión metafórica de los asistentes a la reunión como “pájaros culturales”, mezclando a partir de esa idea expresiones de dos campos léxicos y, por tanto, de dos planos antitéticos. Formulaciones del tipo “con un vaso de alpiste en la mano” da idea de esa mezcolanza degradativa.»

Y antes de comer LEÍ la entrevista que le hace Alberto Gordo a Alberto Olmos. Me la descubre Sara M. Bernard en un tuit. Una entrevista donde se ofrece una solución: rajar la pelota, dejar de echar alpiste a los pájaros, al pajarito cultural.

9075

Otro día hablamos de Pron porque a mí Patricio Pron me cae muy bien, Alb. Yo llevo el alpiste.

 

 

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