Baroja «desechametáforas»

«Quien albergue la idea de un Baroja descuidado en el estilo, no será fácil que la sustente a la vista de Vidas sombrías. El cotejo de las primeras versiones y las definitivas nos sirve también para acercarnos al taller del escritor y su cuidadoso método de amplificación de las descripciones. Compararemos, por ejemplo, un texto de «El carbonero» en su redacción de 1896 y en la de 1900:

Aquí se presentaba un caserío, en medio de sus heredades, como ensimismado en su tristeza; allá, un campo de trigo, que tenía sus olas como un pequeño mar; en las cumbres, montes de aliagas amarillas, nacidas entre rocas, y más abajo, grupo de árboles cuyo follaje formaba mancha oscura sostenida por sus fuertes troncos (1896).

Aquí se presentaba un caserío, en medio de sus heredades, como ensimismado en su tristeza; allá, un campo de trigo, ya amarillento, que tenía sus olas como un pequeño mar; en las cumbres, montones de aliagas amarillas brotaban entre las rocas y parecían rebaños que subían por el monte. Tendiendo la vista a lo lejos se veía un laberinto de montañas, como si fueran olas inmensas de un mar solidificado; en unas, la espuma parecía haberse trocado en piedra calcárea que las coronaba; otras montañas eran redondas, verdes, oscuras, como las olas del interior del mar (1900).

La segunda redacción ha incorporado una nueva nota de color —«ya amarillentos»— que contrasta con el verde dominante, efecto visual que Baroja utiliza con mucha frecuencia. Las aliagas, por otro lado, han cobrado vida, como ya la tenía una casa «ensimismada», al convertirse en «rebaños». Y sobre todo, ha aparecido un nuevo horizonte en la descripción: la sierra lejana, descrita como una alegoría del mar. Y es que este texto nos permite advertir otro rasgo capital de la escritura barojiana: el autor suele preferir la explicitud de la comparación a la magia de la metáfora. Sus montañas no son «un mar de tierra» sino «como si fueran olas inmensas…», tras lo cual el texto hace suya la semejanza y no la abandona hasta el final.»

Texto de José-Carlos Mainer extraído de la página 43 de la introducción de Vidas sombrías, de Pío Baroja, Biblioteca Nueva, 1998 y que vinculo a Amazon para que quien desee, lo descubra. Es un clicar sobre la imagen sin hacer ruido, es el primer libro que publicó Pío Baroja, es divertirse con la literatura, es comparar cómo escribes y esconderte entre el follaje:

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