Repentinas palabras: no es bambollero

IMG_20150511_174856Lunes, 11 de mayo de 2015 19.33 h

He terminado Los libros repentinos en el taller del concesionario Renault donde el bólido tenía que pasar la revisión. Estas tareas rutinarias acarrean estas ventajas: acabar libros. Escribiré una reseña de este libro; me apetece hacerlo. También es cierto que me obliga el compromiso adquirido con el staff de lamaniadeleer.com. Si afirmo que «el libro se embrolla en su tercio final» no estoy negando que Pablo Gutiérrez es un horticultor preciosista del párrafo, un arquitecto de la semántica de los que ya casi casi no encuentras en las letras españolas o por lo menos en los libros de escritores españoles que leo, que tampoco son tantos, la verdad. Me falta motivación patria, lo reconozco. El dominio del léxico que tiene Pablo es apabullante, ni bambollero ni aparatoso sino ¡bravo e imponente! Cuando decidió escribir esta novela desapareció, buscó el famoso escondrijo. Desde febrero de 2013 hasta mayo de 2015 Pablo Gutiérrez dejó de saludarnos desde una ventana que tenía abierta, su blog: el adjetivo mata. Le leía. Ahora ha vuelto. Está de autopromoción, se ha contratado como comercial para su novela, el mejor vendedor. Sabe vender porque los profesores de secundaria venden, los médicos venden, este blog… Y si no, lean Vender es humano de Daniel  H. Pink. Hasta mañana. 20.12 h

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